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Proyecto Tierra Arrasada (selección) | Oscar Farfán

[Los siguientes materiales de los artistas Óscar Farfán y Gustavo Monroy, ofrecen un contraste que invita a seguir reflexionando sobre los nexos entre procesos de representación visual y violencia.
Óscar Farfán activa este vínculo a través del registro de la apariencia actual de contextos, hoy "vacíos naturales" en los que se desplegaron acciones militarizadas que destruyeron asentamientos humanos. Gustavo Monroy, despliega este vínculo desde un mecanismo comunicativo en el lado opuesto: la visibilidad de la violencia en primer plano y su reelaboración sensible a través de sus proyectos artísticos.]

A inicios de la década de los ochenta se libró en Guatemala el momento más álgido del conflicto armado interno. El Estado guatemalteco llevó a cabo un plan militar encaminado al ataque a la base social de la guerrilla. A esta ofensiva se le dio el título de estrategia de Tierra Arrasada. Fue un ejercicio en el que el ejército guatemalteco destruyó más de cuatrocientas comunidades indígenas. Hoy día, en donde antes se localizaban estos poblados en apariencia no queda nada. Las piezas dentro de este proyecto operan como registros de algunos de los sitios desiertos. El título de las fotografías corresponde al nombre de la comunidad donde se ubican las zonas arrasadas. Cada una de ellas se acompaña de testimonios de quienes vivieron lo que en aquel momento sucedió.



Pexlá

“Kat uli’ tu mal u txala q’i jueves, kat i y’atz uq’a uxchile’ kat iy’atz’ uq’a q’esla aama, ixoj ve tuk i ya’bil, tuk talintx’a  kat ulchan unpajte’tu ich’e u septiembre, nimalchit q’ii kat juplo tu tostixh, naj tuk ixoj. Kat i nuk tib’ umal oval mil o cajval mil Chaxi’chalanaje’ nimal q’ii kat’i b’an chanaj, tulkat tilchanaj ye’nikitza’jvet unq’a tale’kat texhb’u vet inq’a q’ixime, kati paxi’ unq’a ku la’je tuk k’u pichele’. Ti motxtel kat  telq’a ku puaj unq’a uxchile’, tunq’a q’ieve’ kat yatzpu’ vinqi’l uxchile’ kat jupx’o b’eluval q’ii tetz septiembre tu yab’e 1981 kat chajb’elveto’ tu junlaval tachb’al ich’ u septiembre.”

(Vinieron un Jueves Santo y mataron a la gente. Mataron a ancianos, mujeres embarazadas y niños. Vinieron otra vez en septiembre. Por varios días nos encerraron en la iglesia a hombres y mujeres. Se juntaron como cinco mil o cuatro mil soldados. Se quedaron por un buen tiempo, al ver tal vez que no les alcanzaba la comida, se comieron nuestras vacas, cerdos, chivos, nuestro maíz, quebraron nuestros platos y vasos. Por ultimo se robaron el dinero de la gente. Esa vez masacraron como a veinte personas. Nos encerraron el nueve de septiembre de 1981 y nos soltaron el once de ese mismo mes.)

Miguel Ramírez Xel, 46 años.



Cajixay

"Tu ko’me’ atikato’, tzitza’ kat kamkat aak vixq’ele’, kat k’achpu un k’uay nonajlik ta’n jal, eq’ol un vakaxh as kat ya’tz’pu k’ava’l un talintxa’, kat k’achpu voksa’m kajayil kat k’achpi as jitkuxh ta’ne’, kat tz’ejxu vatzik ta’n unq’a sole’. Vib’inaje’ Xhan Cham López, nimalkuxhe’ unq’a intza’le’ kat paltu yaab’e 1981. Na’ytza’Numike’ u kome’, as cheel ch’okuxhve’te’, tan kat tz’e’sali, nimal uxhchil kat kamí, echcole’ u vixq’ele’ tuk ka’va’l unq’aa un talin txa’; As kat e’q’ol u vatzike’, katilecha  kat yatz’pukat.” (Aquí mataron a mi esposa y quemaron mi troje llena de mazorca. Se llevaron mis vacas y mataron a mis dos  hijos. Quemaron toda mi ropa, todo lo quemaron, además se perdió mi hermano, se lo llevaron los soldados. Él se llamaba Juan Chamay López. Muchas cosas pasaron en el año 1981. Antes aquí era una gran aldea pero ahora es pequeña porque fue quemada. Muchos murieron, mi esposa y mis 2 hijos, luego secuestraron y asesinaron a mi hermano. Quién sabe dónde lo  mataron.)

José Chamay, 62 años.



Chemal

“Kat òolin xol uvitze’, o’laval q’ii kat q’ospin  asnimal chitkat  kaxb’ilin, kat q’itzpin, junq’ichit nunq’osb’e, tumal uq’ii vatik chanaj katún txolvoje’ q’itzelikin tulkat oojin kat tilchanaj askati jub’ain chanaj vi’un cheleb’ k’axb’inalchitveti’n, o’laval  uq’ie katulkati’n sunjunal katt ku’in tumal uju’l ye’nun txo’lvet unje’chu’l, kamkuxh niva’vetku’ tukun k’axb’ichile’ eche’ xajkuach a’nikunsa’ valatxanike’, tulkat untxo’l velchu’l q’oonkuxhvet untzae xol uvitze’. Tulkat ulin tunkab’al kat koxheb’in  askat itza’kavetin akun txutxe’. Kat ulchanvetchanaj tuyab’e 1982 askati tz’esachavet chanaj ukab’ale’. Katib’ana tu oval chi’ch tuq’alame’ katvil itzachanaj askat valvet ti’ akuntxutxe’, ta’l nikib’anaki katkuxh ta’vetkanaak tzitzi katb’enchanvet’o jaq’tze’.” (Me llevaron entre las montañas, por quince días me pegaron y me lastimaron mucho. Me amarraron. Todos los días era lo mismo, me pegaban, pero un día cuando ellos se durmieron me escapé. Estaba amarrado y cuando corrí ellos se dieron cuenta y me dispararon en el hombro. Estaba muy lastimado, tardé quince días en regresar a casa. Me caí en un hoyo y ya no podía salir, en mi herida me echaba cualquier cosa  como musgo con tal de curarme. Cuando logré salir del hoyo me vine despacio entre las montañas. Llegué a mi casa y me acosté,  y mi madre muy preocupada me curaba. Volvieron en el 1982 y quemaron la casa. Fue a eso de las cinco de la mañana, me di cuenta  de que venían y  le avisé a mi madre, ella estaba cocinando pero dejó el desayuno allí y huimos a las montañas.)

Mateo Toma Pérez, 44 años



Cocop I

“Uq’a b’axa kab’ale’ iliniktib’ asnachenchit ti’uq’a q’etze’, ye’q’otzalike uva’ aikuq’aa sole’ okuete kuxhnitelike veniq’avike kat q’ab’ivete ye’nikiya’ telvete’ kat talvet akunb’ale’ a’usole’, atik’o tukab’al ye’lo katb’eno’ kat atino’ tzitzi’, kat tal aakunb’ale’ silao’jo’ lakitalchanaj va’ob’oxhna’y. katq’ilvet usib’e tuq’a kab’ale’, kat talchavet akun b’ale’ unb’ajte’ valab’enveto’ ti’ub’aq’ch’ich’e nikitele’ a’e’b’a veniyatz’ chanaj uxhchil, tumuxtele katb’enveto’ kumujq’ib’ tutx’akab’en, tulva’ atik’o tutx’akab’en katq’ilvetitz’euq’akab’ale’.”(Las primeras casas estaban juntas y lejos de la nuestra, realmente no sabíamos si eran los soldados o eran petardoslo que se oía, pero cuando oímos que no dejaban de sonar mi padre dijo que eran soldados. Nos encontrábamos en la casa, no nos salimos, nos quedamos allí porque mi padre decía que si huíamos iban a pensar que éramos guerrilleros. Vimos el humo de las casas y luego mi padre dijo que mejor nos fuéramos porque por los disparos de seguro estaban matando a la gente. Al final nos fuimos a esconder a esas montañas. Desde allí veíamos todas las casas que se quemaban.)

 Juan Velasco, 43 años.



5. Chisis

“Echtok unq’a chaxichalajnaje’ tub’eneb’al q’ii asatikin vatzq’anal tulmax iyatzchajnaj aak umb’ale tukaak untxutxe’ tukunq’a vatzike’ nimalchit ixaanchajnaj nimatunq’a patrulla xekelumpajte’ asun tzib’kuxh unkame’ xoleb’al akunb’ale tuk aakuntxutxe’ echikunkae txaq’tuchit veti’n taankaj, askamal tukitz’esain chajnaj nivalvete’, yenikuntxakvete’ asb’ex unmujvetb’ip’ tutxakab’en, ulchanin umpajte’ asun mujchab’etb’ip xoolunq’a kamchile’ umpajte’ unachvete’ uvayeluntxakvet uxamale’ asq’avchanin tutxakab’en umb’ajte. Lavalikuxh unyaab’ tzitzi. B’enb’etin tanva’lchit unxob’vet’ asva’lchit voq’e, unk’ulvetvip tukunmal akun nan b’enveti’n tiaak tulsajb’i asokuxh tunvi’ uvalaq’avin ti’b’envilat aakun b’ale’ tuk aakun txutxe’, tul onveti’n matikmax imutxvete’ akuxhchastee atikvetkan jank’alchit chasivatze’ q’echitvete’, chasumb’ale unq’a txi’e nimux”.

(Yo estaba en el patio cuando mataron a mis padres y a mis hermanos mayores. Alrededor de unos trescientos soldados y otros  trescientos cincuenta patrulleros vinieron. Yo me hice la muerta, en medio de mis padres me quedé. Yo estaba llena de sangre y sentí que me iba a quemar, no aguanté más y me fui a esconder a la montaña, luego volví y me  escondí con los que ya estaban muertos, pero sentí que ya no aguantaba el fuego y regresé a la montaña. Yo tenía como diez años,  me fui con miedo y llorando, me encontré con una tía y me fui con ella. Cuando amaneció regresé al lugar nuevamente y vi a mis padres, estaban todos quemados. Sólo se les veían los dientes, toda la cara la tenían negra. A mi padre y a mi madre los perros ya les estaban comiendo las piernas,  y mis hermanos ya no se veían quiénes eran y yo regresé llorando,  ya no había nada qué hacer y me fui.)

Juana Ordoñez, 37 años.


Oscar Farfán (Guatemala, 1973). Estudió la licenciatura en el Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, se especializó como fotógrafo en Arte en el Centro de la Imagen y el Tec de Monterrey y posteriormente realizó una Maestría en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP)  de la Universidad Nacional Autónoma de México (2006). Ha expuesto en diversos sitios de donde destacan El Museo de la Ciudad de México (2005), el Centro Cultural Universitario (UNAM) y la Academia de San Carlos (2007), entre otros. San Francisco Javier, una fotografía del proyectoTierra Arrasada resultó ganadora de la IX Bienal Monterrey FEMSA en el formato bidimensional.


Comentarios 

 
# Eugenia Macías 18-08-2011 11:42
En el proyecto de Óscar Farfán Tierra Arrasada, es determinante la integración entre visualidad, texto y memoria personal para enriquecer los alcances de cada uno de estos ámbitos en la comprensión de la degradación de la ética y lo humano en una estrategia militar extrema. Parajes bucólicos, imágenes, frases e historia oral reivindican una ineludible dimensión política de la memoria.
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# Josefa Ortega 18-08-2011 12:14
La violencia no sólo puede ser representada de manera explícita en las imágenes, como demuestra el proyecto de Oscar Farfán. En efecto, la vinculación que logra entre imagen, texto y memoria rescata la dimensión política de estas tres manifestaciones . Si bien en sus imágenes se pueden vislumbrar parajes bucólicos subyace en ellas una atmósfera que permite ubicar perfectamente y precisamente en ese lugar el testimonio que las acompaña.
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# Rafael López 22-11-2011 21:23
Es muy interesante la manera en que Óscar Farfán nos muestra lo cruda que es la vida en las poblaciones indígenas, sin tener que caer en la violencia visual, ya que hoy en día los fotógrafos hacen mucho uso de estas imágenes crudas para mostrarnos lo que pasa alrededor del mundo. Sin embargo Óscar Farfán, nos transmite esa desesperación y tristeza de estos pueblos, sin necesidad de mostrarnos la violencia en la imagen explícitamente “Las imágenes no son únicamente artefactos de entretenimiento o fuentes de información, son representacione s sociales de la realidad y son vehículos ideológicos que hay que aprender a leer políticamente” (Kellner, 2000: 93); se basa en el buen equilibrio entre imagen y la muy buena narrativa de los acontecimientos vividos por los indígenas. De esta manera logra transportarnos al lugar que nos narran y así experimentar lo que vivieron y sufrieron estas personas “Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla” (Sigmund Freud, 1856-1939).
Este proyecto más que hacernos sentir mal, creo que pretende concientizarnos y mostrarnos la realidad que viven tantas personas y así estar bien enterados de lo que está pasando y porque está pasando, además de la importancia que tienen estas fotos como icono y reflejo de una situación.
Bibliografía:
Kellner, Douglas 2003 [1995]: Cultural studies, identity and politics between the modern and the postmodern, Routledge, Londres.

López Pérez Eric Rafael Estudiante de la licenciatura en psicología Centro eleia
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