En septiembre de 1921, el presidente Álvaro Obregón inauguró la magna Exposición Nacional de Arte Popular que marcaba el inicio de los festejos oficiales por el primer Centenario de la Consumación de la Independencia. Esta acción del nuevo Estado mexicano no fue casual, se trataba de un gesto simbólico encaminado a la validación de la base popular que había sostenido la contienda revolucionaria y que otorgaba una legitimación social, apaciguadora, al nuevo grupo en el poder. La revaloración oficial de las artes populares y de modelos identitarios de referencia indígena-popular, contó con el apoyo decidido de artistas e intelectuales. Este ánimo marcó el gusto de toda una época. La elite cultural mexicana se dio a la tarea de investigar la riqueza y variedad de dichas creaciones; pero también a incorporar a sus vidas las costumbres, tradiciones y creencias de quienes las concebían. Se trataba de rescatar “el verdadero espíritu de la mexicanidad” en aras de construir símbolos identitarios que unificaran a la nación. Sin duda, el diálogo establecido entre las llamadas “Bellas Artes” y las producciones artísticas de origen popular, marcó una renovación en los lenguajes estéticos del arte mexicano del siglo XX, proveyendo no sólo de temáticas y modelos para la pintura, la música, la literatura, el cine o la danza; sino también de un trasfondo ideológico que intentaba construir las particularidades del “ser nacional”. Facturas y manufacturas de la identidad, explora el papel de las artes populares en los lenguajes plásticos de la modernidad mexicana, en sus repertorios formales y en sus temáticas; y la manera en que esta revaloración de los bienes culturales populares de las diversas regiones del país, alimentó el proceso de construcción del nacionalismo posrevolucionario. A su vez, esta muestra es una reflexión sobre las construcciones identitarias nacionales, y cómo, generalmente, éstas derivan en la conformación de cuadros estereotípicos, mismos que en México reprodujeron, de manera distorsionada y exotizante, las características de una sociedad que luchaba por crear una imagen cohesiva de sí misma. Mireida Velázquez Curaduría MAM
Créditos: Curaduría: Mireida Velázquez
Textos: Mireida Velázquez y Osvaldo Sánchez Diseño museográfico: Rodrigo Luna Diseño gráfico: Luis Miguel Leon
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