Proyectos no construidos y concursos fallidos



La vida cotidiana en la ciudad difícilmente provoca que se indague sobre la historia de sus espacios públicos, monumentos y construcciones. Los espacios, por lo general, se perciben como si siempre hubieran estado ahí y casi nunca se considera si existieron proyectos alternativos en el momento de su construcción. Aunque en México no existe una tradición, propiamente dicho, de concursos en lo que respecta a proyectos de carácter público; existen varios casos de este tipo de convocatorias desde la década de los treinta del siglo pasado hasta nuestros días. Con el paso del tiempo, los distintos proyectos que entraron a concurso para un proyecto determinado son olvidados, si es que fueron conocidos en algún momento, y lo que permanece en la memoria y como parte de la fábrica urbana es la propuesta ganadora. El olvido de la suma de propuestas representa, también, la indiferencia hacia una serie de alternativas y lecciones constructivas así como la imposibilidad de imaginar cómo la ciudad pudo, y puede ser, de distintas maneras.

El monumento a Álvaro Obregón y el monumento a la madre son dos casos que pueden ilustrar esta dinámica. Para el primero, por ejemplo, el escultor Germán Cueto realizó una propuesta en 1935 que, aunque no se despegaba de un carácter monumental, presentaba una solución moderna que se alejaba de los tradicionales espacios conmemorativos. Por otro lado, en 1944 el periódico Excélsior lanzó una convocatoria para construir un monumento a la madre. En este concurso, en el que la propuesta de José Villagran García resultó ganadora, participó el arquitecto Mario Pani. Además del diseño del monumento, Pani proponía una solución vial para el cruce de las avenidas Reforma e Insurgentes a través de una “superglorieta” con doce edificios en su derredor con pasajes comerciales continuos; una solución que hubiera consolidado un perfil metropolitano en la zona.

En el 2010, con motivo de las celebraciones del Bicentenario, se realizaron una serie de convocatorias para edificar monumentos conmemorativos en el Distrito Federal; los más conocidos son, sin duda, el denominado “Arco del Bicentenario” (ubicado frente a las rejas de Chapultepec) y el concurso de la Plaza Tlaxcoaque en el Centro Histórico. El primero, ganado por César Pérez Becerril, se encuentra en construcción desde hace más de un año y, visiblemente, su avance es nulo. El segundo, fue un concurso que se convocó, se premió y no se construyó; lo que lo hace uno de los múltiples concursos recientes de obra pública fallidos. De estos dos proyectos se presentan dos propuestas concursantes, respectivamente, de Fernanda Canales en colaboración con arquitectura911sc -cuya solución se alejaba de formas de monumentalidad conmemorativa anacrónica y apostaba por la articulación de espacio público- y de Lorenzo Álvarez -que ofrecía soluciones de espacio público, de tránsito y de conmemoración para el problemático sitio propuesto en el concurso. Además de estas dos propuestas, Proyectos no construidos y concurso fallidos también presenta el trabajo de Salvador Arroyo, Juan Carlos Tello y Alejandro Hernández Gálvez para el concurso de la Biblioteca Vasconcelos, la obra más publicitada de la política cultural del sexenio de Vicente Fox. A diferencia del proyecto ganador – obra de Alberto Kalach- esta propuesta proponía, además del edificio de la biblioteca, una intervención urbana que a través de parques y zonas verdes conectaba distintos puntos de la ciudad.

Daniel Garza Usabiaga
Curaduría MAM

Participantes:
Fernanda Canales
Arquitectura 911sc
F304 arquitectura + diseño 

Créditos:
Curaduría: Daniel Garza Usabiaga
Diseño museográfico: Rodrigo Luna
Diseño gráfico: Vladimir Zambrano

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