Pulsiones híbridas | Argel



¿Quién podrá determinar el momento en el que la optimización de las máquinas deba detenerse?
William Godwin, 1789

Las máquinas y, por consiguiente, la tecnología en éstas implícita han suscitado desde su advenimiento una confrontación física e intelectual con quines las hemos engendrado.  Como si se tratase de un acto reflejo, el ser humano comenzó a cuestionar y reaccionar ante los acelerados procesos de industrialización del siglo XIX. El ludismo, surgido en Gran Bretaña en 1811, fue uno de los primeros movimientos obreros dirigido a impugnar el desarrollo tecnológico. Los maestros tejedores y sus técnicas tradicionales chocaron de frente con los nuevos y eficientes telares mecanizados de la industria textil.  Dicha colisión y sus resultados significaron el inicio de un debate sociopolítico y filosófico cuya vigencia –dada la actual omnipresencia de la tecnología- resulta evidente en nuestros días.

En esta serie de dibujos David Argel (Ciudad de México, 1985) toma el pulso de la intrincada relación entre lo humano y la tecnología. Destaca en su aproximación la presencia de herramientas, dispositivos y procesos productivos tanto de la industria como de la era digital que se fusionan con fragmentos corporales. Éstos últimos con un claro énfasis en la mano, el puño, el antebrazo y todos sus vínculos directos con el ámbito laboral y el trabajo cotidiano. El resultado, tal vez contrariamente a lo esperado, es una especie de malabarismo sensual, un juego erótico y, por consiguiente, un tanto violento en el que las máquinas se transforman en entidades somáticas y el humano se automatiza al unísono. Dentro de este dinamismo fluyen tensiones psíquicas y deseos de acoplamiento mecánico. Existe asimismo un aroma nostálgico, una suerte de reminiscencia de un contagio indefinido, de una vivencia aun por descifrar.

Víctor Palacios
Curaduría MAM


Créditos: 

Curaduría: Víctor Palacios
Diseño gráfico: Vladimir Zambrano


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